Sonroja muchos aspectos de su gestión, de su forma de ver las cosas, del partido que los sustenta, de muchos de sus compañeros o ex-compañeros de viaje popular o decisiones sobre temas económicos, sociales, procedimentales, de ética política, y, ya el que faltaba,... institucionales.
La gota que ha colmado el vaso, si es que este pudiera colmarse en algún momento, hace referencia a este último aspecto, el institucional. Frente a su rechazo en la anterior legislatura a someterse a la investidura, tal como propuso el Jefe del Estado, en esta ocasión Mariano Rajoy ha aceptado la propuesta del monarca, pero con un estilo muy de Rajoy, "el sí pero no, o inclusive el tal vez". Rajoy ve más fácil su único camino que es el llegar al poder, o mejor dicho, continuar en él, en esta ocasión respecto al 20-D.
En su rueda de prensa tras la reunión con el Jefe del Estado, ha trasladado que acepta la propuesta de encargo de gobierno que le ha hecho Felipe IV.
Aquí entra el artículo 99.1 de la Constitución Española donde dice que "el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria... propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno". El matiz viene cuando el candidato Rajoy deja entrever que si no consigue los apoyos necesarios no se presentará a la investidura. Esto sería como mínimo una "marianada" en toda regla, algo que nos tiene acostumbrado desde que ostenta la presidencia del Gobierno de España.
Según el artículo 99.2 de la Constitución Española "el candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara".
Según se desprende de la literalidad de nuestra Carta Magna, que es el "oráculo" de la democracia y a la que el PP se agarra porque es el ejemplo de partido constitucionalista..., si el candidato propuesto por el Jefe del Estado acepta el encargo tiene que exponer ante el Congreso su programa de gobierno. Es tan obvio que ni siquiera hay que saber de leyes para entender lo que dice la Constitución.
Con todo, y por mucho que diga Rajoy, la ley es la ley y hay que cumplirla, y más si hablamos de la Constitución. Ya se han pronunciado al respecto expertos en materia constitucional y lo han dejado claro.
Es el caso del catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, Francisco Bastida en declaraciones a la Cadena Ser donde dice "Rajoy no puede inhibirse de esa propuesta que hace el Rey. Una vez que acepta el encargo, este debe cumplirse. El Rey, una vez que percibe que se acepta el encargo, el contacto ya no es con el candidato Rajoy sino con la presidenta del Congreso. Rajoy incurriría en una infracción de la Constitución".
Ante este espectáculo de Rajoy y del PP nos preguntamos cómo es posible que el resto de partidos sigan sin hacer realidad la propuesta de Gobierno de Cambio aunque sea transcicional, para cortar de tajo las políticas neoliberales y de recortes que tanto daño está haciendo a los que menos tienen. Es inconcebible que esto esté ocurriendo.


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