Los críticos que dimitieron en bloque y todos los que le respaldaron se salieron con la suya, que no era otra que destronar al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El barón asturiano Javier Fernández preside la gestora que ahora mismo lleva las riendas del Partido Socialista, su mano derecha no puede ser otro que alguien cercano a la presidenta andaluza Susana Díaz, Mario Jiménez que es el portavoz del PSOE en el Parlamento de Andalucía.
Pero el foco no está en quién manda ahora, sino qué va a hacer el PSOE en estos momentos respecto a la gobernabilidad de España. Una vez echada por tierra la tesis de Pedro Sánchez de un gobierno alternativo al de Rajoy, no le queda otra que elegir entre continuar con el no e ir a terceras elecciones o abstenerse y que gobernara Rajoy y el PP.
Javier Fernández ya se ha pronunciado, de forma individual porque aún no se ha tomado la decisión definitiva: aboga por una abstención técnica para evitar las terceras elecciones que nadie quiere y que el PP la desea porque le beneficia aunque puertas hacia afuera digo que no.
En unos días habrá un comité federal que decidirá la postura socialista. Hoy por hoy se da por hecho que se abstendrá.
Desde el punto de vista institucional el Jefe del Estado ha fijado la ronda de contacto con los representantes políticos el lunes 24 y martes 25 de octubre. En ella verá la posibilidad de que haya alguna candidatura que pueda tener los apoyos necesarios. Las sesiones de investidura se iniciaría el 26 o 27 de octubre. El límite legal es el 31 de octubre. En caso de que no se obtuviera los apoyos necesarios, el 1 de noviembre se publicaría el decreto de disolución de las Cortes.

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